sábado, 30 de octubre de 2010

Cambiar de hora... y de humor.

¡Hola!

En la madrugada del sábado al domingo debemos cambiar la hora en nuestros relojes que así lo requieran. De casualidad me he enterado de esto, ya que normalmente es mi madre la que me lo recuerda el día de antes, momento en el que lo cambio ya para que no se me olvide.

En esta entrada quiero recopilar información acerca de esta acción ahorrativa (según nos dicen) y conjunta en que se da por estas fechas en toda la Unión Europea. Y es que resulta que leyendo esta noticia de Herlado.es podemos encontrar otra serie de consecuencias que provoca este hecho.
El cambio de hora comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1.974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron cambiar sus relojes para aprovechar mejor la luz de sol y consumir menos electricidad en iluminación. Desde la aprobación de la novena directiva, en enero de 2.001, se aplica con carácter indefinido en la Unión Europea. El hecho de que el cambio de hora se lleve a cabo durante el fin de semana tiene como objetivo facilitar la adaptación.
"Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), del Ministerio de Indutria, el potencial de ahorro en iluminación en Españ puede llegar a representar un 5% de consumo elçectrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de €uros". Ricardo Martínez Murillo, investigador del CSIC, consideró que habría que analizar cuál es la productividad una vez que se ha producido el cambio horario, ya que "a lo mejor se pierde más que lo que se ahorra en energía". Así, con la adopción del horario de invierno, el organismo necesita uno o dos días para adaptarse, aunque todo dependerá de la persona. Se debe tener en cuenta también de que un cambio de luz lleva aparejado un cambio de temperatura.
Leyendo una noticia similar de "El País" se explica que el organismo se adapta rápidamente por ser una diferencia pequeña, cosa que no sería igual si ese cambio horario fuera de más horas. Y es que este cambio de luz lo perciben nuestras retinas, las cuales envían dicha información al cerebro, que es el que regula los niveles hormonales encargados de nuestro comportamiento. Aunque se originan cambios a diario de forma natural con la sucesión del tiempo, estos entran dentro de lo que se denomina ritmo circadiano, que apenas produce alteración en el ser humano. El problema surge cuando el cambio es más brusco.
Ricardo Martínez Murillo, investigador del CSIC, insiste en que nos adaptamos bien e incluso mejor a este cambio de horario que al de primavera, cuando "perdemos" una hora de luz. "La euforia de tener más horas para hacer más cosas y no poderlas llevar a buen término, por ejemplo, puede derivar en depresión", explica, que también nombra al suicidio como posible consecuencia. Un estudio elaborado por el organismo Turismo de Canarias, según el cual el cambio de hora, junto con la llegada del invierno, es el responsable de que el 70% de los españoles estén más tristes. Los ciudadanos, además, se notarán más ariscos, ansiosos y menos atentos y tendrán menos relaciones sexuales.


P.D.: Al final va a ser verdad eso de que en los países nórdicos, con menos horas de luz al año, hay un índice mayor de suicidios... ¿Qué opináis vosotros al respecto? ¿Soléis enteraros a tiempo y/o acordaros de cambiar la hora? ¿Creéis que es una medida efectiva?

¡Cuidaos!

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