miércoles, 18 de agosto de 2010

Carta de despedida (de España).

¡Hola!

Estos últimos días he estado pensando en  hacer una especie de "carta de despedida", la cual quizás tendría más lógica hacerla a mi vuelta del Erasmus, cuando deje Dinamarca, pero es que no puedo evitar sentir algo de tristeza y melancolía ahora que voy a dejar por 10 días solamente España y por eso me he decidido a hacerla también ahora.


Dejo aquí a mucha gente con la que he compartido muchos momentos, buenos y malos. Mi naturaleza optimista sólo me deja quedarme con los buenos, algo que no hace justicia, pero ¿qué queréis? Soy así... Y la verdad es que me alegro de ello; prefiero quedarme con un buen y bonito recuerdo de una persona que con algo malo. Mucha gente me dice que soy estúpido por hacer esto, pero no puedo (ni quiero) evitarlo.
Confío en no perder la relación que tengo con muchos de ellos, con los que de verdad se han interesado por mí y ese cariño ha sido mutuo. Esas personas, aun estando lejos en la distancia o el tiempo, permanecen siempre junto a nosotros, en un lugar que está a camino del corazón y la mente, ese que pasa por las papilas gustativas y te deja siempre un buen sabor, ese que también pasa por la nariz y te deja un agradable y nostálgico perfume, ese que es ilimitado y en el que (en el momento menos esperado) puede entrar alguien a formar parte de este "selecto club".
Mi ausencia es temporal, y (aunque nunca he descartado quedarme allí si las expectativas de futuro, sobre todo laborales, eran mejores) sé que a mi vuelta voy a tener a esa gente tan especial para mí como si el tiempo no hubiera pasado. Ya experimenté algo así cuando entré en la universidad. Una nueva etapa se abrió ante mí, cerrando aquella en la que compartía la mitad de mis 24 horas del día con mis compañeros de clase y amigos. Estos últimos 4 años he podido experimentar esto de conocer gente nueva, dejar a otra con la que quizás no mantenía un lazo lo suficientemente fuerte y vivir nuevas experiencias. Sé que no es lo mismo lo que me espera a partir de unas horas con respecto a esto, que es en realidad una verdadera aventura, a pesar del proteccionismo que el propio programa Erasmus proporciona.
Tengo muchas ilusiones y mucha emoción por vivirlo absolutamente todo. Desde que empecé mi etapa universitaria pensé en este "viaje" no sólo como una oportunidad académica sino también como una lección de vida que es y con la que espero poder aprender mucho. Me gustaría tener recuerdos no sólo en mi mente de lo que se avecina, sino también tangibles, hacer lazos fuertes con otras personas, tener miles de fotografías y vídeos que compartir, anécdotas que contar y una recomendación o moraleja final que me haga proclamar cuando me pregunten a mi vuelta con fuerza y entusiasmo que "el Erasmus hay que vivirlo, ¡atrévete!".
Llamadme ñoño o lo que queráis, pero echaré de menos a mucha gente y, aunque sé que va a ser una experiencia inolvidable y muy positiva para mí, también tiene esta parte triste, como en todas las despedidas. Sólo ha habido una vez anteriormente en la que haya comprendido de verdad aquello de que "cuando pierdes algo o alguien es cuando te das cuenta de lo mucho que lo necesitabas". Ahora sólo me queda decir gracias por vuestro tiempo, y hasta la próxima.


Os dejo un vídeo (de los mucho que he buscado) que me ha emocionado y que realmente me ha hecho llorar:






P.D.: No sé si llamarlo despedida o declaración de sentimientos, pero quería escribir lo que me rondaba por la cabeza estos últimos días. ¿Qué os ha parecido? ¿Es adecuado escribir una carta de despedida ahora? ¿Os ha gustado el vídeo?

¡Cuidáos!

1 comentario:

Parmenio dijo...

Cuando yo estudiaba no existía Erasmus, pero me habría ido de cabeza si hubiese tenido la oportunidad. He tenido que hacerme luego yo mis propios pequeños erasmus durante mis vacaciones.

Pásalo bien y disfruta tu Erasmus. Crece y vuelve con tus experiencias dentro de ti. Las llevarás siempre contigo.

Un beso (con un poco de envidia)