domingo, 8 de agosto de 2010

Hablar sin saber.

¡Hola!

De siempre a los españoles se nos ha definido como cotillas (aparte de vagos y caraduras, por ejemplo), y no tenemos problema en reconocerlo. Precisamente de eso quiero hablar en esta entrada, del "hablar sin saber" que todos en mayor o menor medida hacemos y de las consecuencias o el alcance que puede llegar a tener.

La idea de escribir sobre este tema, quizás algo polémico pero siempre de actualidad, viene por una conversación que tuve con un amigo y compañero de batallas en muchos campos. Y realmente se puede generalizar porque es bien cierta esa afirmación de que todo "medio mundo habla del otro medio", aunque no sepa casi nada acerca de él. Y mucho más peligroso es cuando lo que habla es de oídas o por lo que ha visto, porque (y mento a otro refrán, que siempre se ha dicho que son fuente de sabiduría) hay que creerse "la mitad de lo que veas y un cuarto de lo que oigas".
Personalmente me molesta mucho la gente que habla sin saber, y más si se meten en asuntos privados que sólo me conciernen a mí. Pero no sólo me molesta esa intromisión (me considero muy celoso de mi intimidad, como buen Virgo que soy), sino también esa falta de respeto por la otra persona, de la que están hablando, y esa irresponsabilidad e injusticia con la verdad. Me considero una persona muy justa, trabajadora y responsable y quizás por eso tengo esos sentimientos como pilares básicos de mi carácter y mi forma de ser; y por esa razón no soporto a la gente que es así, conmigo o con quien sea.
También he llegado a oír algo como que "la persona que habla de otras es porque su vida no es lo suficientemente interesante". En parte comparto esta dura crítica hacia este tipo de personas, pero eso no significa que habla del otro sea malo. Como todo en la vida, lo importante es la intención con la que se dicen y hacen las cosas. No es lo mismo decir algo de una persona con maldad, recochineo o envidia que hablar de ella exactamente la misma cosa pero con respeto hacia ella. Para ello lo primero de todo es fundamental conocer a esa persona, esmerarte en conocerla de verdad para saber si le importa mucho, poco o nada que hablen de ella sin su presencia. Una vez hecho este paso, es interesante conocer también la importancia de aquello que quieres comunicar, y no sólo eso, sino también a quién se lo vas a decir, pues si la receptora de esa emisión no realiza el mismo ejercicio anterior de respeto y conciencia hacia la protagonista del comentario no conseguimos nada.
A mí me gusta saber qué dicen de mí, y me interesa porque creo que debo ser el primer interesado en ello, porque me puede llegar a afectar ya sea positiva o negativamente. Yo tengo un pensamiento que procuro practicar, que es el de "no decir nada si lo que vas a decir no es bueno", y que creo que si todos lo tuviéramos en cuenta seguramente el mundo funcionaría mejor cada día. Supongo que, como todo ser humano, tendré mis fallos (y no pocos) y alguna vez me habré equivocado bien en el mensaje o bien en la persona que lo recibe, así que, si alguien de los que lee esta pequeña reflexión se ha sentido ofendido por mí en este aspecto, le pido disculpas desde aquí.


P.D.: No sé si el (en mi opinión, excesivo) apoyo que tiene Belén Esteban por parte de la gente es debido a que ha demostrado que cualquiera puede hablar de alguien sin conocer bien a esa persona o si es por su chulería, su espontaneidad y su desplante frente a las cámaras. ¿Qué opináis vosotros? ¿"En todas partes cuecen habas" o en España más que en ningún otro? ¿Sois de los que habláis sin saber o intentáis reprimiros?

¡Cuidáos!

No hay comentarios: