lunes, 7 de julio de 2008

¡Viva San Fermín!

¡Hola corazones!

Ayer se dio comienzo con el tradicional chupinazo a las fiestas en honor a San Fermín en la ciudad navarra de Pamplona. Esta fiesta, mundialmente conocida, es todo un referente y un ejemplo de España para el exterior.

Los sanfermines tienen un origen que se remonta varios siglos, aunque su fama mundial es un fenómeno reciente, vinculado también a la difusión que les dio Ernest Hemingway; se trata de unas fiestas singulares y, sin duda, el acontecimiento por el que más se conoce a Pamplona en el mundo. Su fisonomía actual, cosmopolita y multitudinaria, es el resultado de una lenta evolución histórica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Tres celebraciones independientes están en su origen: los actos religiosos en honor a San Fermín, desde antes del siglo XII; las ferias comerciales; y las corridas de toros, documentadas ambas desde el siglo XIV.
Los pamploneses celebraban a san Fermín el 24 de septiembre, pero en 1.591 decidieron trasladar la fiesta del co-patrono de Navarra, San Fermín, al 7 de julio, hartos del tiempo meteorológico de esas fechas. La coincidencia por azar en las mismas fechas de solemnidad religiosa, bullicio ferial y toros dan el carácter a los sanfermines que hoy conocemos. El patrón de la ciudad, San Saturnino, se mantiene con una celebración mucho más modesta en el 29 de noviembre. Para muchos de los visitantes, este hecho causa la confusión de pensar que es San Fermín el patrono de la ciudad.
El escritor estadounidense Ernest Hemingway fue uno de los que contribuyeron a propagarlos mediante su libro "Fiesta". Están considerados como una de las mejores celebraciones del mundo, junto a los Carnavales de Río de Janeiro y la Feria de la Cerveza de Munich. La población de Pamplona durante esta semana de fiestas pasa de 190.000 habitantes a más de 1.500.000 personas.
Los encierros de San Fermín tienen un origen medieval: los pastores navarros traían a los toros de lidia desde las dehesas de La Ribera de Navarra hasta la plaza mayor, que servía de coso taurino al no existir una plaza de toros. La noche anterior a la corrida la pasaban acampados cerca de la ciudad y al amanecer entraban a la carrera arropados por los toros mansos (cabestros) y acompañados de gente que, a caballo o a pie, ayudaba con palos y gritos a encerrarlos en los corrales. Con el tiempo, a finales del siglo XIX, se pasó de correr detrás de ellos para ayudar a encerrarlos, a correr delante; así se convirtió en una costumbre popular. Dicen las crónicas que los primeros en desafiar las prohibiciones que impedían correr delante de los astados fueron los carniceros del Mercado de Santo Domingo, situado junto a la cuesta del mismo nombre.
Evidentemente, lo más famoso de estas fiestas son los encierros que desde hoy y hasta el próximo domingo 14 se darán entre las populares calles pamplonesas de la cuesta de Santo Domingo y la Plaza de Toros de Pamplona; aunando ilusión, nervios, peligro, pasión y tradición entre las miles de personas que se atreven a estar dentro de dicho recorrido matinal. Aparte de esto, hay muchas más actividades que forman parte del programa festivo para estos días, tales como las corridas de esos mismos toros por la tarde, la tradicional misa por San Fermín el día 7 de julio, las procesiones de los Gigantes de Pamplona, que con sus 148 años de historia son los símbolos más emblemáticos de la fiesta; los fuegos artificiales, colección pirotécnica de media hora larga de duración; o el tradicional "¡Pobre de mí!" con el que se dan por finalizadas las fiestas. Y todo esto envuelto en numerosos actos que tienen como protagonista la música tradicional y regional navarra.


P.D.: Desde aquí he tratado de dar a conocer el curioso origen de estas fiestas y el motivo de su difusión mundial. ¿Conocíais estos datos de los sanfermines? ¿Acudiréis a Pamplona algún día para vivir la fiesta? Podéis saber más haciendo click aquí.

Hasta pronto corazones.

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