jueves, 8 de enero de 2009

Acción-reacción.

¡Hola corazones!

La entrada de hoy es especial para mí porque la leí hace unas semanas y me emocioné muchísimo. La encontré de casualidad en el mar que es Internet, como casi siempre, pero la verdad es que es precoisa y creo que se merece estar en mi blog de un modo destacado.

Obtenido del genial blog "Un rincón para Due", que intentaré leer a partir de ahora, muestra a modo de narración en primera persona una pequeña historia que le pasó a este protagonista anónimo y que sin duda me puso los pelos de punta, y aún sigue haciéndolo. Sin duda es de los mejores textos literarios que he leído en mi corta carrera devoradora de lecturas varias: corto, intenso y sorprendente, Justo es el adjetivo que mejor lo define y que mejor puede definir un texto en mi opinión.
Os dejo leerlo ya, esperando que os guste tanto como a mí:



"Podría haberme sentado en otro banco, pero decidí tomar aquel. No tenía nada que otros no tuvieran, así que el azar me hizo llegar hasta allí.
Lo que pronto pasó no me hubiera pasado en otro banco, aquella chica vino hasta allí a tomar asiento y no pude apartar mi mirada hasta que estaba demasiado cerca como para sentir vergüenza de mantener la mirada.
Callada, radiante y natural, empezó a mirar a los viandantes, a los árboles, pero no a mí. Me incomodé, por su falta de interés y a la vez por sentirme ofendido, así que bajé la mirada.
Tal vez debería saludarla pensé tras mi enfado, aunque no pude levantar la cabeza aun.
Me quedé mirando una larga hilera de hormigas, haciendo su camino, para sobrevivir mientras escuchaba pasos a mi alrededor.
De pronto, alguien se acercó y escuché una voz que provenía de la chica que se sentó a mi lado.
Llevo toda la tarde buscándote... dijo con triste voz al personaje nuevo que aun no había osado mirar.
Venga, vamos, no me aburras con esas tonterías. respondió, tajante, su acompañante.
No se levantará pensé yo sin dudar ni un segundo, pero por extraño que pareciera cuando subí mi cabeza caminaban a unos metros, el chico agarraba con poca delicadeza la cintura de ella y aquella radiante chica ya había perdido toda su luz.

¿Quien lo iba a decir? fue mi único pensamiento, fugaz, y una boca abierta frente a tal escena.
Pero en mi pecho había algo más, que me botaba y me oprimía, y casi de forma mecánica me puse en pie, caminando hacia la triste pareja.
La chica se había girado y me había clavado los ojos, simulando una sonrisa demasiado pequeña para ser perceptible. Yo, sin quererlo, seguía caminando hasta que el chico se giró también.
¿Que haces tú aquí? preguntó de forma brusca aquel joven alto de anchas espaldas.
La verdad es que no sabría que decirte... dije con demasiada soltura Pero no he podido dejar marchar a tal encanto con un tipo como tú.
Sorprendido por mi mismo, y frustrado por lo que pudiera venir, miré a la chica que no había apartado sus ojos de los míos. Los segundos después fueron demasiado difusos, note unos brazos suaves alrededor de mi cintura y un fuerte golpe en el centro de mi rostro, después de eso me desperté aquí.
Estoy solo, en la enfermería del barrio, con un aparatoso vendaje en mi nariz y un dolor de cabeza punzante. A mi alrededor nadie cuidaba de mí, aunque yo no buscaba enfermeras sino aquella radiante cara que no volveré a ver."



P.D.: Mi especial sensibilidad y las circunstancias personales hicieron brotar mis emociones cuando le leí por primera vez. ¿Os ha ocurrido lo mismo a vosotros? ¿Os ha gustado? ¿Esperabais un desarrollo y desenlace así?

Hasta pronto corazones.

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