viernes, 3 de abril de 2009

Erasmus, difícil decisión.

¡Hola corazones!

Hace unas semanas entregué mi solicitud para participar en el Programa de Movilidad Europeo popularmente conocido como "Erasmus". A continuación trataré de explicar mi opinión sobre este proyecto y mis intenciones al respecto con toda la sinceridad y el volcado de sentimientos que me permita mi auto censura.

El ser universitario te proporciona una visión de la vida centrada en la rama y ámbito en el que has elegido tus estudios. Si, además, has elegido convivir durante el curso académico en una residencia de estudiantes con tus compañeros de universidad, tu mirada aún se diversifica más. Y si, encima, decides formar parte de este proyecto del que voy a hablar, aún puedes considerarte más afortunado por ampliar más si cabe el horizonte de aprendizaje (y no sólo en la materia que has decidido) durante el tiempo de tu estancia.
En mi afán por ese crecimiento técnico y personal, solicité el pasado mes de febrero participar en el programa de movilidad europea. Desde que empecé mi etapa universitaria pensé en realizar esta estancia al terminar la carrera, pero conforme pasaba el tiempo y me iba sintiendo cada vez más a gusto aquí donde estudio y vivo, esa idea inicial que antes casi veía como una necesidad complementaria para mi persona y mi aprendizaje se iba desvaneciendo por motivos concretos que ahora os resumiré.
La gente a la que dejo aquí y allí (en mi lugar de origen y en mi centro de estudios y convivencia actual) y mi "misión" o responsabilidad otorgada con voluntarismo propio a mi universidad me frena enormemente a la hora de decidirme finalmente. Y que conste que ya realicé la solicitud con esta incertidumbre, con miedo pero con ganas de intentarlo, tal y como estoy ahora. Las razones para irme son muchas, diversas, obvias y fácilmente compartidas por la mayoría de los que dedidimos ser "estudiantes Erasmus": aprender inglés, desenvolverse en un entorno desconocido para ti, conocer el país donde estudiarás... etc. Pero también las razones para quedarme son muchas y variadas: no quiero perder la relación cn "mi" gente, no quiero dejar una universidad que me gusta, quiero seguir ayudando a compañeros míos aquí... etc.
Cuando pedí la solicitud, pregunté a la gente de mi entorno más cercano (familia, amigos de origen y amigos de convivencia y clase) su opinión acerca de la posibilidad de que me fuera el curso que viene a estudiar fuera. Algunos me dijeron que cómo pienso aprobar una asignatura en inglés si en español no la entiendo, otros insistieron en que lo hiciera porque crecería como persona, algunos otros insistieron en que lo hago para tener un año como nunca lo he tenido y encima medio-pagado, y otros me pidieron que me quedase aquí porque me echarían mucho de menos. La verdad es que me sirvió de ayuda saber su opinión porque, al fin y al cabo, a ellos les afectará en menor o mayor medida la decisión que tome. Aunque sí, es una decisión mía que sólo yo debo decidir, por mucho miedo que me de la incertidumbre que supone el futuro sea el que sea el que finalmente decida.
Sé que la vida es cambio y que mi etapa universitaria es precisamente eso, un mero trámite que debo pasar y un periodo en mi vida que sin duda recordaré con mucho cariño y nostalgia, pero ahora mismo no quiero pensar en el futuro. Quizás porque estoy bien aquí y así. Y, al fin y al cabo, esa es la razón del no-cambio, porque... ¿para qué cambiar algo que está bien?


P.D.: Seguiré debatiendo interna y externamente mis opciones y las barajaré en Semana Santa. ¿Qué haríais vosotros en mi situación? ¿Hacia qué lado se inclina vuestra balanza? ¿Entendéis también la posición de quedarme aquí?

Hasta pronto corazones.

2 comentarios:

Luna dijo...

Querido amigo yagoloro...me encuentro más o menos en la misma situacion que tu, exceptuando que lo mío sería el año que viene. Pero el dilema es más o menos el mismo, jejeje.

Te daré un consejo, siempre hay vuelos baratos de última hora, y el correo electrónico también hace milagros. Es lo típico pero te digo que si se pone intención, se consigue mantener la relación, tampoco te vas toda una vida, sino sólo un año.

En cuanto al tema de la ciudad que conoces...bueno siempre es bueno abrir horizontes, no¿? También te digo que a mí me pasa igual y me cuesta pensar que voy a estar fuera durante ese tiempo...jejejeje.

Pero en fin espero que mi opinión te ayude en algo. Un beso y un abrazo! :D

Clair de Lune dijo...

Hoola!!

Hacía cuánto que no pasaba por aquí, madre mía, cómo a cambiado esto. Recuerdo que antes te leía, incluso creo que alguna vez te comenté y todo; gracias a este blog también caí en el de Ian. Lo que no me acuerdo es por qué dejé de visitarte...supongo que exámenes, últimamente tiene la culpa de mucho.

Sobre lo del Erasmus...a ver...lo de perder el contacto con tu gente...el Erasmus es sólo un curso, ¿no? No es que te vayas a ir toda la vida, y si realmente quieres seguir manteniendo la comunicación hay muchas formas (teléfono, e-mail, cartas, incluso visitas en vacaciones o puentes). Echarías de menos a la gente, cierto, pero cuando volvieses los valorarías aún más y encima conocerías gente nueva, que eso siempre es muy enriquecedor.

Cierto que al final la decisión va a ser únicamente tuya. Pero quizá en algunas cosillas te podamos echar un cable. Eso sí, antes de marcharte aclara todas esas dudas, que si no luego lo pasarás mal.

Gracias por tu visita, y ánimo, decidas lo que decidas estará bien.

Saludos,

Clair de Lune