miércoles, 27 de diciembre de 2017

Resumen de mi año 2017

¡Hola!

Como cada año por estas fechas, y no sólo por tradición sino también y sobre todo porque me encanta hacerlo, voy a compartir con vosotros un resumen de todo lo que me ha acontecido en este 2017.

Este año ha estado lleno de buenísimas noticias que voy a ir desgranando poco a poco a continuación. Me he sentido más asentado e independiente que nunca, más maduro, muy orgulloso de todo lo que he conseguido con esfuerzo y sacrificio y lleno de vida para hacer aún más. Veamos pues juntos, mes a mes, todos estos progresos que he adelantado.




ENERO: El año 2017 comenzaba con un vuelo a los pocos días de estrenarlo porque tenía clases de español que dar. Así es, la primera mitad del año estuve como profesor de español para hacer más llevadero mi mantenimiento económico por parte de mis padres en Nantes. Los dos combates paralelos precisamente eran el terminar la carrera en España y el seguir buscando un trabajo estable como ingeniero.
FEBRERO: Pocas novedades siguieron en el mes de febrero, simplemente conocer el papel que iba a interpretar en la primera obra de teatro en la que iba a actuar (y en francés, además); el amigo del protagonista que no podía ser otro que un sindicalista ingenuo, excéntrico y utopista. Además de esto, también tuve que hacer un viaje exprés a España, a Burgos, más concretamente, para hacer el examen de la primera mitad de la última asignatura que quedaba pendiente. Sí, en aquel entonces todavía tenía cosas pendientes con mi pasado...
MARZO: Después de varias semanas preparándolo, por fin pude quedar en persona con mi madrina de empleo y esta colaboración tan fructífera empezó a andar. Para quien no sepa de lo que estoy hablando; una responsable de recursos humanos de una empresa constructora francesa se ofreció, por medio de una asociación de ayuda a jóvenes graduados, a aconsejarme en mi búsqueda de empleo. Y desde la primera reunión ya pusimos en marcha varios deberes y algunas proposiciones muy jugosas a sopesar por mi parte. ¡Además la mujer era muy joven, optimista y encantadora conmigo!

Parte de los trabajos que hice en mis prácticas en Eurovia
ABRIL: Precisamente una de esas propuestas que ella me ofreció fue la de realizar una inmersión profesional en el mundo de la obra en Francia, puesto que en mi curriculum no tenía ningún tipo de experiencia real en mi sector laboral. La primera semana de este mes de prácticas que pasé en Eurovia ya decidí actualizarlo en mi CV online y desde entonces ya (casualidad o no) empecé a tener varias propuestas de entrevistas laborales que tuve que compaginar como pude y que me sirvieron para poder venderme y hacerlo cada vez más y sin complejos.
MAYO: El mes de las buenas noticias por excelencia por varios motivos. Y no es porque ganara Eurovisión por primera vez nuestro vecino Portugal (con toda la alegría que me llevé y la confirmación de querer ir el año que viene allí a vivirlo en persona), sino también y sobre todo porque tuve que volver a Burgos para realizar el segundo y último examen, que aprobé, lo que significaba que por fin había terminado la carrera y que ya era ingeniero de caminos, canales y puertos. Pero ahí no se queda la cosa porque el karma decidió darme todas las alegrías de golpe y tuve hasta tres puestos de trabajo a elegir como fruto de las entrevistas que hice semanas antes, ¡así que hasta elegir pude de adónde y cómo irme a trabajar!
JUNIO: Y así fue cómo comencé el mes, decidiendo con miedo de tomar la buena decisión (aunque con el tiempo esto se ha confirmado de sobra) qué puesto me convenía más. Enseguida tuve que visitar apartamentos en Tours, ciudad en la que estaba mi trabajo, y hacer la correspondiente mudanza desde Nantes después de haberme enamorado de mi actual morada. El último fin de semana antes de irme tuvo lugar la representación de la obra de teatro delante del público, una experiencia genial que juré repetir en mi nueva ciudad.

Mi grupo de teatro, con los que debuté en escena, poniendo nuestras mejores caras
JULIO: Después de unas dos semanas ya en la empresa en las que estuve bastante perdido porque todo, absolutamente todo, era nuevo para mí (ya no sólo el idioma sino, más bien, el vocabulario técnico y muy específico empleado en el mundo de la energía nuclear, sumado al hecho de que era la primera vez que trabajaba realmente en una oficina), poco a poco me fui haciendo mi espacio. Hay que decir que tuve un equipo fantástico alrededor que me ayudó mucho, y fue lo que más me tranquilizó de esa "buena decisión" que tuve que tomar semanas atrás. Comencé también a descubrir cómo es el mundo laboral en Francia, con sus especificidades, y a conocer mi nueva ciudad poco a poco y nuevas personas.
AGOSTO: Un mes en el que todo el mundo está tradicionalmente de vacaciones (yo antes, como estudiante, formaba parte de ese "todo el mundo", obviamente) y que por primera vez tuve que pasar como cualquier otro, currando y siguiendo mi aprendizaje y evolución en la empresa. Sinceramente, como me autoconciencié de que no iba a poder ir a mi pueblo durante las fiestas patronales, tampoco fue muy duro. Quizás también ayudó a eso tener la visita de mis padres, quienes me aprovisionaron de montones de embutido, aceite y otros productos españoles de todo tipo. Aprovechamos para ver algunos castillos que estaban por la zona y me alegró mucho pues desde Navidad no los había visto.
SEPTIEMBRE: Ya asentado en la ciudad y en el trabajo, me inscribí en un gimnasio para que mi "vuelta al cole" fuera en términos de salud y ejercicio, además de apuntarme también a teatro para no perder las buenas costumbres. Fue también en este mes cuando visité por primera vez no una sino dos centrales nucleares, lo cual me permitió darme cuenta de lo pequeños que somos ante la grandiosidad de lo que la naturaleza puede hacer (y que nosotros como seres humanos imitamos como podemos).

Central nuclear de Tricastin, la segunda que visité
OCTUBRE: Una sorpresa aún más agradable, para confirmar mi esfuerzo y dedicación, llegó de la parte de mi jefe, quien renovó mi contrato de prueba a uno de duración indefinida. Sí, porque en Francia una empresa tiene hasta 4 meses para decidir si se te queda o si prefiere renovar de nuevo el periodo de prueba, por tres meses más. No me lo esperaba porque, de forma general, éste se renueva puesto que a la empresa no le cuesta nada, pero me alegré mucho y me vi por fin verdaderamente integrado en el equipo y valorado como ingeniero.
NOVIEMBRE: El penúltimo mes del año se pasó en el trabajo y en la vida fuera de él con tranquilidad. Sí hubo una noticia que me revolucionó mi orden mental de las cosas y es que mi casera quería vender el piso en el que estaba, cosa que se confirmó cuando encontraron, después de varias visitas, compradores para dicha transacción. Esto no cambiaba en nada mi situación, puesto que al menos hasta junio tenía techo asegurado por el contrato en vigor independientemente de a quién pagara el alquiler cada mes, pero me sorprendió cuanto menos el mes que fue bastante rápida la cosa.
DICIEMBRE: Una tercera visita a una central nuclear inauguró este mes, esta vez cerca de Burdeos, donde pasé muchísimo frío. Con la vista puesta ya en las vacaciones de Navidad, pedidas con mucha esperanza y aceptadas sin reticencia alguna. Y desde la cada de mis padres (qué raro suena decirlo así, por primera vez) escribo estas últimas líneas, casa que no veía desde las anteriores fiestas navideñas y que estoy aprovechando, como no podía ser de otra manera, para ver a todos los amigos que puedo después de todo un año desaparecido.



P.D.: Si a ti, que me lees y nos conocemos, no he podido verte en persona, intenta entender que mi tiempo en España es limitado e intento hacer lo máximo posible para ver a todo el mundo (y hacer los papeleos que no puedo hacer a distancia) pero que inevitablemente siempre hay que tener prioridades. ¿Qué os ha parecido este 2017? ¿Qué es lo que más recordáis de todo lo que os ha acontecido? ¿Y qué le pedís al año que viene?

¡Cuidaos!

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