En esta entrada quiero compartir mi opinión acerca de lo que puede, se debe y se quiere hacer si has sido beneficiario de una beca Erasmus, no importa a dónde. Y es que llevo oyendo desde que llegué (y también antes de viajar) que el Erasmus hay que disfrutarlo porque es una experiencia única en la vida. Quiero debatir (y quien quiera que se apunte, por supuesto) algunos puntos de ese "aprovechar el Erasmus".
Mucha gente piensa que dentro de ese verbo, el de "aprovechar", están cosas como viajar mucho, hacer amigos e irse de fiesta casi todos los días. "¡Nada más lejos de la realidad!" les diría yo.
Es cierto que ya que se va a estar durante un tiempo relativamente largo viviendo en un determinado lugar, fuera de tu país y en un contexto totalmente diferente y temporal, no está de más conocer lo que se hace en el lugar donde residas. Primero porque forma parte del "contrato moral y lógico" que significa irte a vivir a otro país; y segundo porque de esta manera conseguimos entender mejor por qué y cómo vive la gente de esta zona, algo que también es aprendizaje y que creo que es la primera lección que el Erasmus te da: la de conocer el país, a su gente y sus costumbre o hábitos, más allá de sus monumentos o paisajes.

Esto significa que en el día a día debes saber actuar como lo haría un residente más, utilizando los recursos propios, comprando comida de aquí, compartiendo autobús o bailar la música que se estile en el país. Esto me recuerda un poco a cuando la gente critica el estilo de vida de algunos inmigrantes al mantener ciertas costumbres originarias de sus países. Pero no me voy a meter en ese tema por ser muchísimo más complicado como para abordarlo yo, además de que se merecería una entrada nueva.
La otra gran lección que te da el Erasmus es que aprendes a desenvolverte por ti mismo. En mi caso he venido con más de 10 personas de mi misma facultad y además hay muchísima más gente española tanto en mi universidad como en la residencia de estudiantes, por lo que este campo lo tengo algo limitado. No son pocas las veces que pienso en cómo estaría siendo mi estancia si me hubiera marchado solo a otro país, otra universidad y otra vivienda. De hecho me dan cierta envidia los que así lo han hecho y recomiendo a quien lo esté pensando a que lo intente y se atreva. Desde luego, la cosa cambiaría mucho, porque sería mucho más intensa esta experiencia al potenciar también ese lado.
Me gustaría también hablar del tema de las amistades. Personalmente no me considero un chico muy cariñoso ni expresivo con las personas que tengo cerca, y esto me perjudica cuando se trata de coger confianza y hacer amistad en tan poco tiempo. Pero no nos engañemos: estas relaciones tienen fecha de caducidad y, a no ser que realmente congenies con alguien mucho, es muy difícil mantenerla después del periodo Erasmus. Es una pena, porque cada persona tiene su potencial que darte, aprender y compartir, pero es así. Y quiero dejar claro que pienso poner todo lo que esté de mi parte para conservar las amistades (verdaderas, se entiende) que hice en mi etapa universitaria en España, pero una cosa no quita la otra.
En cuanto al inglés (o idioma que se hable en la universidad o con el que os tengáis que desenvolveros), también es otra excusa fácilmente utilizada para irse de Erasmus. Todo el mundo sabe que tener la obligación de hablar en otro idioma que no dominas al 100% prácticamente todo el tiempo ayuda a mejorarlo, pero por pura y básica necesidad. Como ya he dicho antes, en mi caso, al estar rodeado de españoles, tan sólo puedo practicarlo en la universidad, tanto de las clases que imparten los profesores como de las conversaciones que mantenga con mis compañeros también extranjeros.
Otro tema también muy comentado antes y durante la estancia fuera es el de tener pareja. Muchas personas deciden tomarse un "descanso" en la relación que tenían en España, otras vienen con ella en mente y al poco tiempo se olvidan, y los hay que la mantienen fielmente con paciencia y devoción. Sobre esto opino que la confianza y la transparencia deben ser los aliados en cualquier relación sentimental que se tenga, estén ambos cerca o lejos y de una forma temporal ausentes o no. Por eso no entiendo ciertos comportamientos o frases al respecto, y esto me ayuda a enlazar con otro debate interno que he estado teniendo estos días y que sirve también como fin y bucle de esta entrada: ¿Somos nosotros mismo en el Erasmus? Yo creo que sí, pero con matices. Cierta gente llama "aprovechar" a actuar en ciertas ocasiones de una determinada forma un tanto diferente a como lo haría en España. Vaga definición de lo que es el verbo a debate en esta entrada, en mi opinión, pero bueno, ellos sabrán. Por mi parte, creo que sigo siendo el mismo chico que salió de Zaragoza con una ilusión y emoción tremendas por vivir esta aventura, igual de dependiente y peculiar, que no se abre muy fácilmente y que sigue pensando en voz alta a través de este altavoz que es el blog.
Mi moraleja final (si es que estas reflexiones os las habéis tomado a cuento, que es una posibilidad) es que creo que debo aprovechar cada momento, porque precisamente ese es para mí el significado del verbo "aprovechar". Y es que personalmente prefiero vivir cada día y desenvolverme en mi vida rutinaria con soltura y descubriendo algo nuevo en cada situación que no recordar sólo los momentos puntuales, que seguro que los hay. Y por supuesto que esto no quita que tenga intención de viajar y conocer no sólo Dinamarca sino también otros países de Europa, ¡faltaría más!
P.D.: Seguramente en unos días haga una nueva entrada comentando lo que quiero hacer o conseguir en mi estancia, una especie de lista donde recordarme ciertas "obligaciones" a cumplir y desde donde ir tachándolas. ¿Y tú, qué opinas sobre cada tema tratado? ¿Cuáles son tus razones a la hora de querer irte de Erasmus? ¿Crees que la gente es como suele ser en España o no?
¡Cuidaos!
