domingo, 31 de mayo de 2015

Cómo viví Eurovisión 2015

¡Hola!

Hacía ya tiempo que no me asomaba por aquí para escribir sobre algún tema, pero como ya ha pasado una semana desde el gran acontecimiento musical y televisivo de Europa, el Festival de la Canción de Eurovisión 2015, creo que me servirá para desempolvar un poco este blog. Voy a tratar por tanto este tema en la entrada de hoy con la distancia y el reposo que estos días me han aportado para poder hacer una revisión de la edición número 60 de este concurso. Cabe añadir que este año he tenido poco tiempo para poder dedicárselo a ver los ensayos de cada país durante toda la semana pasada, por lo que volví a sentir el festival como en mis primeros años.

Para un mejor desarrollo y orden voy a subdividir la entrada en varios bloques:
SEMIFINAL 1
Antes de empezar a criticar la realización de este año de la televisión austríaca ORF, diré que me alegro mucho de que por fin se entienda Eurovisión como una semana dividida en tres galas. Lo digo esto porque me pareció muy acertado empezar ya esta primera semifinal con la canción ganadora en la pasada edición, "Rise like a phoenix" interpretada por la genial Conchita (a secas, el Wurst este año se lo ha debido de comer aunque cada vez está más delgado este hombre...).
Entrando ya a valorar las actuaciones de los países participantes en esta semifinal, debo destacar especialmente las propuestas de Bélgica, Estonia, Rusia, Rumanía y Georgia. Además de canciones excelentes, visualmente estuvieron también en una posición destacada, lo cual es igual de importante en un festival como éste. No me extenderé más con ellas salvo para decir que las propuestas del belga Loïc Nottet y del dúo estonio Elina Born & Stig Rästa fueron absolutamente excepcionales en su interpretación y como concepto.
También a destacar las propuestas, más sencillas y comedidas, de Armenia, Grecia, Hungría, Bielorrusia y Albania. A cambio, me dejaron muy desolado e indiferente las propuestas de Moldavia, Países Bajos, A.R.Y. de Macedonia y Dinamarca; unas por su apuesta demodé y otras por su mal pensada realización. Caso aparte de estudio se merecen Finlandia y Serbia, con canciones nada atrayentes y puestas en escena de risa y cachondeo (ambas).
SEMIFINAL 2
Entrando en la valoración de los países presentes en esta segunda semifinal, debo destacar sin duda las aportaciones de Israel, Letonia, Azerbaiyán, Suecia y Eslovenia. Todas ellas traían, desde su género y particularidad, cosas nuevas y atractivas tanto musical como visualmente hablando, especialmente la letona Aminata con esa canción tan delicada y potente a la vez y el dúo esloveno Maraaya con un ritmo súper pegadizo y comercial.
A destacar también las composiciones de Lituania, Irlanda, Malta, Noruega, Portugal, República Checa, Suiza, cada una en su estilo: La química de la pareja lituana, además de la alegría y "buenrollismo" del tema; el intimismo de la irlandesa y la pareja noruega; así como la fuerza escénica de Amber, Leonor Andrade, Mélanie y el dúo checo bien merecen una consideración especial, excluyendo los puntos obtenidos finalmente.
Por su parte, bastante frío me dejaron las interpretaciones de San Marino, Montenegro, Islandia, Chipre y Polonia, aunque algunas ya se veían venir.
FINAL
Si empezaron el martes la primera semifinal con la canción ganadora de la pasada edición, muy bien también estuvo el dar mayor protagonismo al tema oficial de esta 60ª edición, "Building bridges" haciéndolo sonar en la inauguración de la gran final, después, como no podía ser de otra manera, de un repertorio de la orquesta sinfónica de varias piezas clásicas (por algo estábamos en Viena, la cuna de esta música). Otra forma de dar mayor protagonismo al eslogan, de verdad, más allá de la frase, es mostrando ese vídeo colaborativo entre personas de varios países, muy bonito también.
Comentando ya las actuaciones de los siete países que faltaban por ver, debo reconocer mi debilidad por Francia y su lengua y sus baladas y la artista y pieza presentadas este año. Chapeau! También me cautivó musicalmente desde la primera escucha la candidatura australiana, pero es que además Guy Sebastian aportó un carisma arrollador en el escenario, lo mismo que la alemana Ann Sophie con su sensual "Black smoke", muy acertados ambos. Lo mismo opino de Austria, sencilla y comedida, pero muy sentida y preciosa, una gran representación como anfitriones a pesar de no recabar puntos.
Con respecto a Reino Unido, se hizo lo que se pudo con una apuesta diferente pero no suficiente, aun a pesar de haber explotado visualmente su mejor baza. Italia, por el contrario, lo apostó todo a las grandes voces de Il volo y a la magnitud del tema, y no les salió mal la jugada aunque quizás esperaba algo más de sentimiento en su interpretación en lugar de ese aire ligeramente chulesco.
ESPAÑA
Hablando ya de España, debo decir primeramente que sigo abogando por una selección interna por parte de RTVE del artista que cada año nos represente, pues significaría que éste es suficientemente popular en el país y además incrementaría aún más la atención del público tanto en el proceso posterior de selección de la canción, que en mi opinión sí debería ser público, como en el propio festival el día de la final. Dicho esto, reconozco a Edurne como una gran profesional antes del festival y, por supuesto, también durante esta aventura. Nada que reprocharle pues a esta guerrera. Lo que sí que creo que falló fue la canción, o mejor dicho, su interpretación, en mi opinión, demasiado pomposa, épica y sobreactuada. La canción no era mala sino bastante correcta y adecuada, aunque sí es cierto que quizás no iba acorde a la voz e imagen de Edurne, pero ese es también otro tema. Creo que influyó más en la posición alcanzada el dar esa imagen demasiado teatral y magnificada de un tema que sonaba más íntimo y especial.
Reconozco también el trabajo de su equipo construyendo una historia que contar, visualmente acorde a la canción, pero lo vi exagerado y arcaico. Este año me pilló todo de nuevas pues no vi ningún ensayo, pero sí se pude ver de refilón algún ensayo de la española y me dio la sensación de sufrir de nuevo un "sorayazo": buena imagen y voz, pero desafortunada puesta en escena. Las votaciones así lo demuestran, pues gustó bastante nuestra propuesta (parece ser que manteniendo el orden de países, y no al repartir los puntos, se colocaría en un 11º puesto) pero no lo suficiente para entrar entre los diez países preferidos del cómputo sumado de jurado y televoto, lo cual te deja fuera del reparto de puntos que es el que determina el orden final.
VALORACIÓN GENERAL
Finalmente, hablando ya del festival en conjunto, debo decir que el nivel técnico del país organizador dejó mucho que desear, tanto en realización, planos y grabación como en el tema visual de diseño de cada puesta en escena, con fondos demasiado similares y que pocas delegaciones supieron explotar y personalizar. Lo mismo siento con respecto al guión de las presentadoras, demasiado lineal y poco amigable y atractivo. Incluso eché de menos quizás alguna interacción de Conchita con los concursantes en la Green Room.
Por contra, el momento de las votaciones fue absolutamente emocionante, con tres países en cabeza al principio y un adelanto del que iba e segunda posición en la recta final que le dio el triunfo. Para cosas como ésta (que no para el reparto del orden de actuación) sí que apoyo el sesudo mecanismo de ingeniería para confeccionar la lista de votación, pues además de un concurso musical se ha tenido en cuenta que es un producto televisivo al que se pide ser atrayente y que mueva sentimientos.


P.D.: Ahora sólo queda esperar todo un año para volver a sentir la misma emoción y esa pizca de esperanza previa por tu país que nunca se pierde. ¿Visteis el festival de Eurovisión de este año? ¿Cómo valoráis la posición de España? ¿Y el festival en sí?

¡Cuidaos!

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