¡Hola corazones!
"La imagen de los jueves" de esta semana podría haber tomado un color o una base totalmente contraria a la que va a dedicarse. Una pena, porque era mucho mejor el anterior tema.
Imaginaos ser un pájaro al que le dan alas para volar y le dicen que, si quiere, puede hacerlo; que si quiere puede lanzarse al vacío y surcar los cielos. Hasta aquí todo bien, salvo por una pega. Sus alas no eran tan fuertes como él pensaba y, cuando ya había saltado al vacío, se da cuenta instantáneamente y como por arte de magia que cae estrepitosamente contra el vacío. Pues ese pájaro, imaginario para vosotros, es muy real en mi situación. Hace apenas unas horas me sentía volar cerca del sol y ahora me veo aún más debajo que el infierno. He pasado en un abrir y cerrar de ojos...
P.D.: Aunque no desde la rabia pero sí desde el dolor, esta entrada refleja bastante cómo me siento. ¿Os habéis sentido alguna vez así? ¿Por qué se complica tanto la vida "de repente"? ¿Quién tiene más culpa: el que incita a volar o el que se decide a hacerlo?
Hasta pronto corazones.
